En 1913, el año de mayor producción en la época de auge de la actividad se produjo 410.872 Toneladas (datos de la Dirección de Minería citados por el historiador local Hugo Nario, H: 1997, p.10). Ese año, según el mismo autor, el número de trabajadores de las canteras era superior a dos mil. Para lograr un entendimiento gráfico, tomando esta última referencia, se puede establecer una relación entre cantidad de piedra extraída y puesto de trabajo, que equivalen a 17 Ton/mes/Trabajador.
Haciendo un salto de importancia en la historia, en el año 2000, la cantera más grande de Tandil producía aproximadamente 30.000 Toneladas mensuales, con una dotación de tan sólo 23 personas, equivalente a 1.304 Ton /mes/ Trabajador. Esto supone que cada puesto de trabajo hizo uso de 76, 6 veces la cantidad de piedra que se usaba en el año 1913, el de mayor producción el ciclo de máximo auge de la actividad de las canteras de piedra en el partido de Tandil. Por datos que se tienen del 2006, no es exagerado afirmar que esta relación habría aumentado a 90 veces.
Al leer y proporcionar la información suministrada párrafos antes, es necesario tener en cuenta y no pasar por alto que las rocas de las Sierras de Tandil tienen 2.200.millones de años, lo que significa que existían cuando no había plantas, ni animales ni hombres.
Más de sesenta años de explotación, saqueo y destrucción dejaron inscriptas en el paisaje las gigantes cavas, que incluso intentan ser escondidas tras un manto montesino de árboles, con la excusa de reducir el efecto de la onda expansiva de los barrenos al explotar sectores serranos. Es bueno preguntarse, a modo de reflexión, un hasta cuándo y encontrarle una explicación razonable y lógica al por qué del ensañamiento, dado que Tandil tiene en claro que Progresar como ciudad se debe condecir con el cuidado de la naturaleza y su gente.



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